**12/10/2014 – Romería por Melissa Alfaro Méndez**

La Coordinadora contra la Impunidad y la Familia de MELISSA ALFARO MÉNDEZ, convocaron el día de hoy a una romería en el Cementerio “El Angel”, para conmemorar a Melissa, a 23 años del atentado a su vida por parte del Estado peruano.

Este fue un rito en su memoria, una oportunidad para seguirnos encontrando, para reafirmar nuestra lucha.

¡En Melissa nos encontramos todxs!

23 años de impunidad e injusticia no son suficientes para quebrar nuestra resistencia!

Seguimos!

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.314364298756256.1073741903.133730083486346&type=1

Tomado del Facebook de Hazlo Pirata

1 2 3 4 5 6 7 8 9

Intervención en el local del Semanario Cambio cuadra 23 de la Av. Petit Thouars – Lince

Hoy 10 de octubre de 2014, cumpliéndose 23 años del atentado a la vida de Melissa Alfaro por parte del Estado Peruano, que aún permanece impune, se realizó una intervención señalética en el frontis del Ex Semanario Cambio (lugar de trabajo de Melissa) para ubicar en el lugar donde fue asesinada con un “sobre bomba”, una señal de tránsito de memoria como un acto de hacer justicia propia.

Esta fue una iniciativa de la Coordinadora Contra la Impunidad y el proyecto Lugar de Memorias del Museo Itinerante Arte por la Memoria, a la que nos sumamos con cariño, respeto y coraje.

A Melissa no tuvimos la dicha de abrazarla, de verla sonreir, o de que nos comparta su trabajo, fue a través de su madre y hermanxs que llegamos a ella, aprendimos a conocerla, a quererla y a luchar por ella, y en el tiempo nos hemos ido haciendo más fuertes.

Hoy es un día más de lucha, de exigencia de justicia por ella, por su vida y la de miles de hermanas y hermanos que hoy nos siguen haciendo falta, pero sobre todo es un día más para reafirmar la lucha por seguir construyendo otras realidades posibles, esa es nuestra apuesta y Melissa nos sigue recordando eso.

23 años de injusticia no son suficientes para quebrar nuestra esperanza, nuestra resistencia.

“…Sabíamos que no sería fácil, ni es, ni será fácil, aquí seguimos, ponemos el pecho, ponemos las ganas, PONEMOS LA VIDA”. Janos Igor Alfaro Méndez.

No existen mejores palabras para describir lo que hoy sentimos.

“Cuando se muere la carne, el alma va derechito a saludar a la luna y de paso al lucerito”. V.P.

Tu estrella nunca dejará de brillar

Tomado del facebook de Hazlo Pirata

A los 13 años de mi vida y a tus 23 años hermana mía.

Melissa rostro

El jueves 03 de octubre de 1991 cumplí 13 años, en esa epoca vivia en Ventanilla – Callao en un lugar que le dicen “Ciudad del Deporte”. Ese día, como siempre,  me despertaron con almohadazos y cantando las mañanitas; en mi familia, en todos los cumpleaños nos despertabamos con mis hermanos más temprano que el cumpleañero y lo agarrabamos a almohadazos hasta despertarlo, un almohadazo por cada año que se cumpliera. Obviamente no fui al colegio, pues era mi feriado, comimos tallarines verdes en la tarde y en la noche la celebración fue muy simple, vinieron mis primos a visitarme, hubo torta, chisitos, pero nada más, nuestra situación económica no estaba en su mejor momento, sin embargo, me sorprendí cuando después de soplar las velas tuve dos regalos, uno era un max-play (algo así como un Family Game, la competencia de Nintendo), y el otro fue un polo verde con estampado fucsia en la espalda que me regaló mi hermana Melissa. Nunca había sentido tanta alegría por algo material. En la semana tuve la casa llena de amigos que querían jugar en el dichoso aparatito.

El domingo siguiente nos juntamos toda la familia a ver películas en VHS, mi hermana Melissa quería ver En el Nombre de la Rosa desde hacía mucho tiempo y ese día por fin la dejamos verla, fue todo un triunfo para ella. Recuerdo que me encapriché, hice berrinche o algo por el estilo pues después de la película quería jugar con mi maxplay y mi madre me castigó. Me dejaron sin canchita (porcor o popcorn como dicen los huachafos),  es así que Melissa antes de irse se acercó a escondidas y me hizo un gesto cómplice de silencio y me convidó de su parte.

El jueves siguiente yo estaba jugando con mi Maxplay en mi televisor de 14 pulgadas Hitachi, cuando toca la puerta mi tío, lo cual era raro pues como dije nosotros vivíamos en Ventanilla y él en Miraflores, en ese tiempo eran como dos horas de viaje.

No recuerdo si mi hermana Iris estaba conmigo o vino con él. Pero Iris me dijo que Melissa había sufrido un accidente, me quedé helado, no me podía imaginar que podría haberle pasado, así que subimos al auto y recorrimos la extensa carretera llena de cerros baldíos, por alguna razón en mi mente sonaba la canción Gaviota de Silvio Rodríguez, a la vez le pedía a un supuesto Dios (yo soy agnóstico desde niño) que si existía mi hermana estuviera bien, me intentaba imaginar qué era lo que le había pasado y mi mente reproducía las típicas camas de hospital y mi hermana como si recién la hubieran operado.

Después de hora y media de viaje, llegamos a la cuadra 23 de la Av.Petit Thouars, en donde quedaba el semanario Cambio. Era la primera vez que estaba por esa zona y nos quedamos en una esquina pues no nos dejaban pasar, mi hermana Iris fue a ver qué pasaba, mientras yo esperaba en el auto. Cuando regresó me dice: anda a la casa del tío. Le pregunté qué pasó y no pudo decirme palabra alguna. Le pregunté si Melissa había muerto. Lloró, me abrazó y lloró… nunca había visto a mis hermanos llorar,ese acto me partió el alma mucho más que la noticia que no lograba asimilar en mis 13 años recién cumplidos. En la noche mi hermano Alain llegó donde yo me encontraba (él es 5 años mayor que yo) cuando llegó me abrazo y lloramos en un abrazo infinito, desconsolado, nunca más lo vi llorar (hasta ahora).

Creo que es la primera vez en 23 años que cuento esto, con mis hermanos hasta ahora no hemos conversado sobre el día en que asesinaron a Melissa, pues el dolor después de 23 años sigue siendo muy grande.

 Melissa tenía 23 años cuando la asesinaron de la manera más cobarde, con un periódico bomba enviado al semanario Cambio, siendo la única mujer periodista asesinada por el TERRORISMO DE ESTADO en la época del ahora reo Alberto Fujimori (ex-presidente del Perú y que está condenado por su responsabilidad en los delitos de asesinato con alevosía, secuestro agravado y lesiones graves por crimenes de Barrios Altos y La cantuta). Seguimos en la larga espera de que el caso se judicialice. Hasta el año pasado tuvieron detenido a Víctor José Penas Sandoval que es el militar  que alguna vez ha confesado que  elaboró los sobres bomba (http://www.larepublica.pe/13-03-2010/asesino-de-los-sobres-bomba-confeso-que-actuaba-por-orden-de-montesinos) HOY ESTA LIBRE  porque no se abrió la investigación a tiempo (y hasta perfil de linkedin y facebook tiene).

Me he preguntado muchas veces porque el caso de Melissa, mi hermana no ha tenido la repercusión que creo que debería tener, no sólo por ser la única mujer periodista asesinada POR EL TERRORISMO DE ESTADO en Perú durante el gobierno de Fujimori, sino porque es uno de los casos que demuestra que era POLÍTICA DE ESTADO EL ASESINATO SELECTIVO. Intento pensarlo objetivamente, sé muy bien que el medio de prensa donde trabajaba es sindicado como un vocero del MRTA, sin embargo, como lo mencionó Dante Castro periodista y escritor amigo de Melissa en su momento dicho semanario se le han abierto muchas causas y nunca se le ha podido vincular de manera tajante con dicha agrupación (http://www.nodo50.org/mariategui/cesarhildebrandtmelissaalfaroyyehude.htm)

Pero en el análisis objetivo , a mi hermana la ASESINARON. Ella, detrás de una máquina, escribía sobre  la desigualdad social, sobre la matanza a periodistas y denunciaba injusticias en un medio donde la dejaban hacerlo.

He buscado durante mucho tiempo a las personas que conocían a Melissa, amigos, colegas, parejas y todo lo que recibo es amor, cariño, y admiración por ella , por la alegría y consecuencia de una joven Bausatina que a sus 23 años era fiel a sus  convicciones.

En mi razonamiento de 13 años aprendí a la fuerza que las  cosas materiales no sirven para nada, cuando te quitan a alguien a quien amas. No me importó más el Maxplay, pero el polo verde con el estampado fucsia en la espalda lo use muchos años.

Debo decir, que uno se va haciendo en la vida y muchos no tienen objetivos hasta llegada la adultez, yo desde los 13 años sé muy bien mi objetivo de vida, todas mis acciones y todo lo que hago ha sido marcado por esa muerte, pero también, por ese espíritu (que es también el espíritu de mi madre) sabíamos que no sería fácil, ni es, ni será fácil, aquí seguimos, ponemos el pecho, ponemos las ganas, PONEMOS LA VIDA.

Melissa, hermana mía, nunca claudicaremos y seremos muchas Melissas en el mundo con tu convicción hasta que se haga JUSTICIA.

Janos Igor Alfaro Méndez

PD:En mi última visita a Lima me reencontré con Magari y me invitaron a una reunión donde conocí nuevos amigos de la vida y otros amigos de Melissa que no recordaba, tocaron la Gaviota, no puede evitar llorar, pero esta vez de contento pues Melissa sigue generando encuentros maravillosos.

PD2: Ayer vi que Victor Penas Sandoval el autor de los sobre bomba dejado libre por la “justicia” peruana visitó mi perfil de linkedin, así como nos siguen dejando “mensajes” en el blog de Melissa, no dejan de investigarnos y ver que hacemos, PERO NO LES TENEMOS MIEDO.

Romeria el domingo 12 de octubre a las 10:30 am

MELISSA ALFARO, PRESENTE!
ROMERIA, Domingo 12 de Octubre – 10:30 am
Desde la Coordinadora Contra La Impunidad invitamos a todos y todas a acompañar a la Familia Alfaro Méndez y a la CCI en esta Romería como parte de las actividades en homenaje a Melissa Alfaro, quien fuera asesinada por un sobre bomba el 10 de octubre de 1991, cuando cumplia con sus labores como Jefa de Información, a la edad de 23 años.
Y 23 años después, la lucha por alcanzar JUSTICIA no ha cesado para los familiares y para quienes hoy seguimos firmes exigiendo sanción para los criminales.
Agradecemos la gráfica y el arte a Guillermo Valdizan, gracias Guillermo!

10704316_857312610970016_2423347776411389895_o

MELISSA POR RAÚL M. RIEBENBAUER

561909_160824490777381_47352296_n

El fin de semana pasado unos cientos de personas se reunieron en Lima para expresar su compromiso de no olvidar a las víctimas del conflicto armado interno. Así fue como se encontraron dos de ellas.

IRIS
El memorial El Ojo que Llora, Campo de Marte, distrito de Jesús María (Lima). Una ceremonia compartida entre víctimas y familiares de víctimas —víctimas al fin y al cabo— del conflicto interno del Perú, y ciudadanos anónimos. El conductor del acto, el yuyachkani Augusto Casafranca, pide a los asistentes que se unan y se coloquen alrededor del laberinto de cantos rodados que rodea la escultura del ojo siempre triste, alternativamente: una víctima o familiar, una no-víctima, una víctima o familiar, una no-víctima… Después, esa misma voz, invita a la víctima o familiar a compartir su historia con la persona que está a su derecha. Yo estoy a la derecha de una mujer a la que le tiembla la voz en cuanto se vuelve hacia mí y me mira. Lleva colgada del cuello la reproducción de una fotografía de una mujer, con un nombre. Escucho apenas en un susurro:—Soy la hermana de Melissa Alfaro. Me llamo Iris. Ella era mi hermana menor. Tenía 23 años cuando la mataron. Fue con un sobre-bomba.

Y durante los minutos siguientes, casi no me atrevo a respirar. Iris lleva gafas y las lágrimas le corren inmediatamente por debajo de los cristales, sin rozarlos. Desnuda su tristeza, que es la de su familia, y me cuenta el drama de su hermana, una joven periodista del semanario Cambio a la que el terrorismo de Estado le quitó la vida en 1991. Después de más de dos décadas, dice, aún no hay justicia. Mientras escucho, Melissa me mira con sus enormes ojos desde la fotografía.

Al acabar, Iris me da un papel, en el que había escrito todo lo que me ha contado. En realidad es una carta. Una carta a un desconocido. El azar me ha convertido en su destinatario. Está escrita a mano, con lapicero azul liláceo, y tiene una impresión de una fotografía del rostro de su hermana, con esos grandes ojos que me siguen mirando.

—Gracias Iris, por compartirla —le digo, abrumado. Y le confieso que sí, que me importa lo que me cuenta, y que gracias a ella, y a sus hermanos, y a sus padres, y a otros muchos, Melissa no se desvanecerá en el olvido.

En ese momento, como el resto de asistentes, caminamos unidos hacia el centro de El Ojo que Llora, y depositamos un puñado de hojas de coca, pétalos de rosa, algunas galletas y dulces en una ceremonia colectiva de compromiso. Yo, en silencio, pido que se haga justicia. Cuando abro la boca, le deseo a Iris suerte en la lucha para que eso ocurra. Y le digo que creo firmemente en que es necesario, para que todo sane, y que quienes están dispuestos a olvidar lo hacen porque nunca les tocó el horror, porque ni su madre, ni su hermana, ni su hija fueron asesinadas o violadas.

Llega uno de sus hermanos, Alain, que también lleva colgada del cuello una fotografía de Melissa. Conversamos unos minutos más. Y, finalmente, nos separamos.

Poco después, conmocionado, sentado en un café de Pueblo Libre —estimulante siempre el nombre de este distrito—, leo:

“22 AÑOS BUSCANDO JUSTICIA PARA MELISSA

Melissa era mi hermanita menor.

Era hija de Norma y Fernando.

Hermana de Vivian, Alain, Igor e Iris.

Siempre fue una niña alegre, soñadora y solidaria.

Amiga y compañera de sus amigos.

La recuerdo siempre bailando y cantando, poniéndonos apodos cariñosos y haciendo apapachos a mis hermanos menores.

Su espíritu libre y curioso la llevó a estudiar periodismo.

¿Cómo ocurrieron los hechos?

Era la tarde del 10 de octubre de 1991, cuando Melissa regresó a su centro de trabajo, el semanario Cambio, recogió la correspondencia y subió a revisarla. Cuando de repente se escuchó un estruendo, todos sus compañeros subieron a ver qué pasaba y se encontraron con la terrible imagen de Melissa sin vida. Había detonado un sobre-bomba que le arrancó la vida de inmediato.

Tenía 23 años.

Como familia a lo largo de estos años hemos recorrido muchos caminos, hemos tocado muchas puertas y hemos pedido, demandado y exigido que el caso de Melissa sea esclarecido, se encuentre a los culpables materiales e intelectuales y sean juzgados y castigados.

Desde el año 91 se han hecho las denuncias correspondientes, luego del golpe de Estado y posteriormente la amnistía dada por Fujimori, no se pudo avanzar nada. Recién en el 2004 mi madre, Norma Méndez, con la ayuda de Aprodeh, pudo presentar la demanda ante el Poder Judicial. El 2009 se logró apresar a Víctor Penas, como el responsable de elaborar los sobres-bomba, y este año el Poder Judicial le ha concedido comparecencia por exceso de carcelería.

Fujimori y Montesinos siguen sin ser juzgados por el caso de Melissa.

Melissa sigue esperando JUSTICIA.

Su memoria nos da fuerza para seguir adelante.

NI OLVIDO, NI PERDÓN.

MELISSA, TU ESTRELLA NO DEJARÁ DE BRILLAR.

TE AMAMOS.”

 

Publicado en el blog de Raul: http://mipieizquierdo.lamula.pe/2013/08/26/melissa/raulriebenbauer/