**12/10/2014 – Romería por Melissa Alfaro Méndez**

La Coordinadora contra la Impunidad y la Familia de MELISSA ALFARO MÉNDEZ, convocaron el día de hoy a una romería en el Cementerio «El Angel», para conmemorar a Melissa, a 23 años del atentado a su vida por parte del Estado peruano.

Este fue un rito en su memoria, una oportunidad para seguirnos encontrando, para reafirmar nuestra lucha.

¡En Melissa nos encontramos todxs!

23 años de impunidad e injusticia no son suficientes para quebrar nuestra resistencia!

Seguimos!

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Tomado del Facebook de Hazlo Pirata

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Intervención en el local del Semanario Cambio cuadra 23 de la Av. Petit Thouars – Lince

Hoy 10 de octubre de 2014, cumpliéndose 23 años del atentado a la vida de Melissa Alfaro por parte del Estado Peruano, que aún permanece impune, se realizó una intervención señalética en el frontis del Ex Semanario Cambio (lugar de trabajo de Melissa) para ubicar en el lugar donde fue asesinada con un «sobre bomba», una señal de tránsito de memoria como un acto de hacer justicia propia.

Esta fue una iniciativa de la Coordinadora Contra la Impunidad y el proyecto Lugar de Memorias del Museo Itinerante Arte por la Memoria, a la que nos sumamos con cariño, respeto y coraje.

A Melissa no tuvimos la dicha de abrazarla, de verla sonreir, o de que nos comparta su trabajo, fue a través de su madre y hermanxs que llegamos a ella, aprendimos a conocerla, a quererla y a luchar por ella, y en el tiempo nos hemos ido haciendo más fuertes.

Hoy es un día más de lucha, de exigencia de justicia por ella, por su vida y la de miles de hermanas y hermanos que hoy nos siguen haciendo falta, pero sobre todo es un día más para reafirmar la lucha por seguir construyendo otras realidades posibles, esa es nuestra apuesta y Melissa nos sigue recordando eso.

23 años de injusticia no son suficientes para quebrar nuestra esperanza, nuestra resistencia.

“…Sabíamos que no sería fácil, ni es, ni será fácil, aquí seguimos, ponemos el pecho, ponemos las ganas, PONEMOS LA VIDA”. Janos Igor Alfaro Méndez.

No existen mejores palabras para describir lo que hoy sentimos.

“Cuando se muere la carne, el alma va derechito a saludar a la luna y de paso al lucerito”. V.P.

Tu estrella nunca dejará de brillar

Tomado del facebook de Hazlo Pirata

A los 13 años de mi vida y a tus 23 años hermana mía.

Melissa rostro

El jueves 03 de octubre de 1991 cumplí 13 años, en esa epoca vivia en Ventanilla – Callao en un lugar que le dicen “Ciudad del Deporte”. Ese día, como siempre,  me despertaron con almohadazos y cantando las mañanitas; en mi familia, en todos los cumpleaños nos despertabamos con mis hermanos más temprano que el cumpleañero y lo agarrabamos a almohadazos hasta despertarlo, un almohadazo por cada año que se cumpliera. Obviamente no fui al colegio, pues era mi feriado, comimos tallarines verdes en la tarde y en la noche la celebración fue muy simple, vinieron mis primos a visitarme, hubo torta, chisitos, pero nada más, nuestra situación económica no estaba en su mejor momento, sin embargo, me sorprendí cuando después de soplar las velas tuve dos regalos, uno era un max-play (algo así como un Family Game, la competencia de Nintendo), y el otro fue un polo verde con estampado fucsia en la espalda que me regaló mi hermana Melissa. Nunca había sentido tanta alegría por algo material. En la semana tuve la casa llena de amigos que querían jugar en el dichoso aparatito.

El domingo siguiente nos juntamos toda la familia a ver películas en VHS, mi hermana Melissa quería ver En el Nombre de la Rosa desde hacía mucho tiempo y ese día por fin la dejamos verla, fue todo un triunfo para ella. Recuerdo que me encapriché, hice berrinche o algo por el estilo pues después de la película quería jugar con mi maxplay y mi madre me castigó. Me dejaron sin canchita (porcor o popcorn como dicen los huachafos),  es así que Melissa antes de irse se acercó a escondidas y me hizo un gesto cómplice de silencio y me convidó de su parte.

El jueves siguiente yo estaba jugando con mi Maxplay en mi televisor de 14 pulgadas Hitachi, cuando toca la puerta mi tío, lo cual era raro pues como dije nosotros vivíamos en Ventanilla y él en Miraflores, en ese tiempo eran como dos horas de viaje.

No recuerdo si mi hermana Iris estaba conmigo o vino con él. Pero Iris me dijo que Melissa había sufrido un accidente, me quedé helado, no me podía imaginar que podría haberle pasado, así que subimos al auto y recorrimos la extensa carretera llena de cerros baldíos, por alguna razón en mi mente sonaba la canción Gaviota de Silvio Rodríguez, a la vez le pedía a un supuesto Dios (yo soy agnóstico desde niño) que si existía mi hermana estuviera bien, me intentaba imaginar qué era lo que le había pasado y mi mente reproducía las típicas camas de hospital y mi hermana como si recién la hubieran operado.

Después de hora y media de viaje, llegamos a la cuadra 23 de la Av.Petit Thouars, en donde quedaba el semanario Cambio. Era la primera vez que estaba por esa zona y nos quedamos en una esquina pues no nos dejaban pasar, mi hermana Iris fue a ver qué pasaba, mientras yo esperaba en el auto. Cuando regresó me dice: anda a la casa del tío. Le pregunté qué pasó y no pudo decirme palabra alguna. Le pregunté si Melissa había muerto. Lloró, me abrazó y lloró… nunca había visto a mis hermanos llorar,ese acto me partió el alma mucho más que la noticia que no lograba asimilar en mis 13 años recién cumplidos. En la noche mi hermano Alain llegó donde yo me encontraba (él es 5 años mayor que yo) cuando llegó me abrazo y lloramos en un abrazo infinito, desconsolado, nunca más lo vi llorar (hasta ahora).

Creo que es la primera vez en 23 años que cuento esto, con mis hermanos hasta ahora no hemos conversado sobre el día en que asesinaron a Melissa, pues el dolor después de 23 años sigue siendo muy grande.

 Melissa tenía 23 años cuando la asesinaron de la manera más cobarde, con un periódico bomba enviado al semanario Cambio, siendo la única mujer periodista asesinada por el TERRORISMO DE ESTADO en la época del ahora reo Alberto Fujimori (ex-presidente del Perú y que está condenado por su responsabilidad en los delitos de asesinato con alevosía, secuestro agravado y lesiones graves por crimenes de Barrios Altos y La cantuta). Seguimos en la larga espera de que el caso se judicialice. Hasta el año pasado tuvieron detenido a Víctor José Penas Sandoval que es el militar  que alguna vez ha confesado que  elaboró los sobres bomba (http://www.larepublica.pe/13-03-2010/asesino-de-los-sobres-bomba-confeso-que-actuaba-por-orden-de-montesinos) HOY ESTA LIBRE  porque no se abrió la investigación a tiempo (y hasta perfil de linkedin y facebook tiene).

Me he preguntado muchas veces porque el caso de Melissa, mi hermana no ha tenido la repercusión que creo que debería tener, no sólo por ser la única mujer periodista asesinada POR EL TERRORISMO DE ESTADO en Perú durante el gobierno de Fujimori, sino porque es uno de los casos que demuestra que era POLÍTICA DE ESTADO EL ASESINATO SELECTIVO. Intento pensarlo objetivamente, sé muy bien que el medio de prensa donde trabajaba es sindicado como un vocero del MRTA, sin embargo, como lo mencionó Dante Castro periodista y escritor amigo de Melissa en su momento dicho semanario se le han abierto muchas causas y nunca se le ha podido vincular de manera tajante con dicha agrupación (http://www.nodo50.org/mariategui/cesarhildebrandtmelissaalfaroyyehude.htm)

Pero en el análisis objetivo , a mi hermana la ASESINARON. Ella, detrás de una máquina, escribía sobre  la desigualdad social, sobre la matanza a periodistas y denunciaba injusticias en un medio donde la dejaban hacerlo.

He buscado durante mucho tiempo a las personas que conocían a Melissa, amigos, colegas, parejas y todo lo que recibo es amor, cariño, y admiración por ella , por la alegría y consecuencia de una joven Bausatina que a sus 23 años era fiel a sus  convicciones.

En mi razonamiento de 13 años aprendí a la fuerza que las  cosas materiales no sirven para nada, cuando te quitan a alguien a quien amas. No me importó más el Maxplay, pero el polo verde con el estampado fucsia en la espalda lo use muchos años.

Debo decir, que uno se va haciendo en la vida y muchos no tienen objetivos hasta llegada la adultez, yo desde los 13 años sé muy bien mi objetivo de vida, todas mis acciones y todo lo que hago ha sido marcado por esa muerte, pero también, por ese espíritu (que es también el espíritu de mi madre) sabíamos que no sería fácil, ni es, ni será fácil, aquí seguimos, ponemos el pecho, ponemos las ganas, PONEMOS LA VIDA.

Melissa, hermana mía, nunca claudicaremos y seremos muchas Melissas en el mundo con tu convicción hasta que se haga JUSTICIA.

Janos Igor Alfaro Méndez

PD:En mi última visita a Lima me reencontré con Magari y me invitaron a una reunión donde conocí nuevos amigos de la vida y otros amigos de Melissa que no recordaba, tocaron la Gaviota, no puede evitar llorar, pero esta vez de contento pues Melissa sigue generando encuentros maravillosos.

PD2: Ayer vi que Victor Penas Sandoval el autor de los sobre bomba dejado libre por la “justicia” peruana visitó mi perfil de linkedin, así como nos siguen dejando “mensajes” en el blog de Melissa, no dejan de investigarnos y ver que hacemos, PERO NO LES TENEMOS MIEDO.

Romeria el domingo 12 de octubre a las 10:30 am

MELISSA ALFARO, PRESENTE!
ROMERIA, Domingo 12 de Octubre – 10:30 am
Desde la Coordinadora Contra La Impunidad invitamos a todos y todas a acompañar a la Familia Alfaro Méndez y a la CCI en esta Romería como parte de las actividades en homenaje a Melissa Alfaro, quien fuera asesinada por un sobre bomba el 10 de octubre de 1991, cuando cumplia con sus labores como Jefa de Información, a la edad de 23 años.
Y 23 años después, la lucha por alcanzar JUSTICIA no ha cesado para los familiares y para quienes hoy seguimos firmes exigiendo sanción para los criminales.
Agradecemos la gráfica y el arte a Guillermo Valdizan, gracias Guillermo!

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MELISSA POR RAÚL M. RIEBENBAUER

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El fin de semana pasado unos cientos de personas se reunieron en Lima para expresar su compromiso de no olvidar a las víctimas del conflicto armado interno. Así fue como se encontraron dos de ellas.

IRIS
El memorial El Ojo que Llora, Campo de Marte, distrito de Jesús María (Lima). Una ceremonia compartida entre víctimas y familiares de víctimas —víctimas al fin y al cabo— del conflicto interno del Perú, y ciudadanos anónimos. El conductor del acto, el yuyachkani Augusto Casafranca, pide a los asistentes que se unan y se coloquen alrededor del laberinto de cantos rodados que rodea la escultura del ojo siempre triste, alternativamente: una víctima o familiar, una no-víctima, una víctima o familiar, una no-víctima… Después, esa misma voz, invita a la víctima o familiar a compartir su historia con la persona que está a su derecha. Yo estoy a la derecha de una mujer a la que le tiembla la voz en cuanto se vuelve hacia mí y me mira. Lleva colgada del cuello la reproducción de una fotografía de una mujer, con un nombre. Escucho apenas en un susurro:—Soy la hermana de Melissa Alfaro. Me llamo Iris. Ella era mi hermana menor. Tenía 23 años cuando la mataron. Fue con un sobre-bomba.

Y durante los minutos siguientes, casi no me atrevo a respirar. Iris lleva gafas y las lágrimas le corren inmediatamente por debajo de los cristales, sin rozarlos. Desnuda su tristeza, que es la de su familia, y me cuenta el drama de su hermana, una joven periodista del semanario Cambio a la que el terrorismo de Estado le quitó la vida en 1991. Después de más de dos décadas, dice, aún no hay justicia. Mientras escucho, Melissa me mira con sus enormes ojos desde la fotografía.

Al acabar, Iris me da un papel, en el que había escrito todo lo que me ha contado. En realidad es una carta. Una carta a un desconocido. El azar me ha convertido en su destinatario. Está escrita a mano, con lapicero azul liláceo, y tiene una impresión de una fotografía del rostro de su hermana, con esos grandes ojos que me siguen mirando.

—Gracias Iris, por compartirla —le digo, abrumado. Y le confieso que sí, que me importa lo que me cuenta, y que gracias a ella, y a sus hermanos, y a sus padres, y a otros muchos, Melissa no se desvanecerá en el olvido.

En ese momento, como el resto de asistentes, caminamos unidos hacia el centro de El Ojo que Llora, y depositamos un puñado de hojas de coca, pétalos de rosa, algunas galletas y dulces en una ceremonia colectiva de compromiso. Yo, en silencio, pido que se haga justicia. Cuando abro la boca, le deseo a Iris suerte en la lucha para que eso ocurra. Y le digo que creo firmemente en que es necesario, para que todo sane, y que quienes están dispuestos a olvidar lo hacen porque nunca les tocó el horror, porque ni su madre, ni su hermana, ni su hija fueron asesinadas o violadas.

Llega uno de sus hermanos, Alain, que también lleva colgada del cuello una fotografía de Melissa. Conversamos unos minutos más. Y, finalmente, nos separamos.

Poco después, conmocionado, sentado en un café de Pueblo Libre —estimulante siempre el nombre de este distrito—, leo:

«22 AÑOS BUSCANDO JUSTICIA PARA MELISSA

Melissa era mi hermanita menor.

Era hija de Norma y Fernando.

Hermana de Vivian, Alain, Igor e Iris.

Siempre fue una niña alegre, soñadora y solidaria.

Amiga y compañera de sus amigos.

La recuerdo siempre bailando y cantando, poniéndonos apodos cariñosos y haciendo apapachos a mis hermanos menores.

Su espíritu libre y curioso la llevó a estudiar periodismo.

¿Cómo ocurrieron los hechos?

Era la tarde del 10 de octubre de 1991, cuando Melissa regresó a su centro de trabajo, el semanario Cambio, recogió la correspondencia y subió a revisarla. Cuando de repente se escuchó un estruendo, todos sus compañeros subieron a ver qué pasaba y se encontraron con la terrible imagen de Melissa sin vida. Había detonado un sobre-bomba que le arrancó la vida de inmediato.

Tenía 23 años.

Como familia a lo largo de estos años hemos recorrido muchos caminos, hemos tocado muchas puertas y hemos pedido, demandado y exigido que el caso de Melissa sea esclarecido, se encuentre a los culpables materiales e intelectuales y sean juzgados y castigados.

Desde el año 91 se han hecho las denuncias correspondientes, luego del golpe de Estado y posteriormente la amnistía dada por Fujimori, no se pudo avanzar nada. Recién en el 2004 mi madre, Norma Méndez, con la ayuda de Aprodeh, pudo presentar la demanda ante el Poder Judicial. El 2009 se logró apresar a Víctor Penas, como el responsable de elaborar los sobres-bomba, y este año el Poder Judicial le ha concedido comparecencia por exceso de carcelería.

Fujimori y Montesinos siguen sin ser juzgados por el caso de Melissa.

Melissa sigue esperando JUSTICIA.

Su memoria nos da fuerza para seguir adelante.

NI OLVIDO, NI PERDÓN.

MELISSA, TU ESTRELLA NO DEJARÁ DE BRILLAR.

TE AMAMOS.»

 

Publicado en el blog de Raul: http://mipieizquierdo.lamula.pe/2013/08/26/melissa/raulriebenbauer/

Avenidas de la memoria: A DIEZ AÑOS DEL INFORME DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN

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A DIEZ AÑOS DEL INFORME DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN
Avenidas de la memoria
José Vadillo Vila jvadillo@editoraperu.com,.pe

Mañana se inicia las Rutas de la Memoria, proyecto que promueve, por medio de los lugares donde acaeció la violencia, la reflexión sobre los principales hechos que vivió la capital entre los años 1980 y 2000.

1     “Durante muchos años, el Perú moderno, urbano y limeño trató con indiferencia a las regiones más afectadas por la violencia, las más alejadas y pobres. Incluso cuando el conflicto armado arremetió con fuerza en el corazón de las principales ciudades a finales de la década del 80 e inicios de la del 90, fue difícil unificar las experiencias y la memoria de la violencia de mundos tan distintos, al punto que los íconos emblemáticos de las víctimas del conflicto hasta entonces cambiaron repentinamente de color de piel, idioma y lugar de residencia cuando aparecieron en las pantallas de TV”. (Informe Final de la CVR, Pág. 156).
Al mediodía del 28 de agosto de 2003, hace una década, el presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), Salomón Lerner Febres, entregaba en Palacio de Gobierno los doce tomos y siete anexos del Informe Final, tras 24 meses de trabajo. Los centros de poder político y económico tomaron con pinzas el número de muertos y desaparecidos calculados por la CVR. Eran peruanos que vivían en las zonas más alejadas y se apellidaban Quispe, Huamán, Mamani, Taype, Yupanqui, Condori, Tintimari, Metzoquiari… pero también hubo víctimas a la vuelta de la esquina.
2     Jueves 10 de octubre de 1991; cuadra 23 de la avenida Petit Thouars, Lince, Lima, oficinas de Cambio. La periodista Melissa Alfaro Méndez, jefa de informaciones del semanario, abrió un sobre bomba que le explotó y la mató. “Han pasado 22 años y hasta el momento no se encuentra justicia para ella”, cuenta su hermana Iris, a quien nunca dejará de temblarle la voz cada vez que recuerda los hechos.
Iris Alfaro será uno de los familiares de los casos sucedidos en Lima durante esas dos décadas. Ofrecerá su testimonio en el proyecto las Rutas de la Memoria, promovido por la Municipalidad Metropolitana de Lima (Munli) para conmemorar la primera década del Informe Final de la CVR. “Sobre todo, para que los jóvenes conozcan, porque sin memoria no podemos construir una sociedad real y justa”, dice.
“El sentido del proyecto es que la ciudadanía haga memoria de los años de violencia que vivió el Perú. Es muy importante para la vida social y cultura del país, porque (esos años) modificaron nuestras costumbres, maneras de mirar el país y la conciencia de la gente”, explica Pedro Pablo Alayza, gerente de cultura de la Munli, que para este proyecto se asoció con los familiares de las víctimas de la violencia y el Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF).
Natalia Ortiz Perea, del EPAF, subraya que con las Rutas de la Memoria “queremos que la gente conozca esta parte de la historia del país para que no seamos ajenos, evitar que se repita informando a más estudiantes y personas inocentes, y no darle tribuna a grupos como el Movadef, que tratan de justificar esos hechos violentos. No queremos repetir la violencia en la historia”.
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69,280 personas, según el documento, fallecieron o desaparecieron como consecuencia de la violencia que se vivió en nuestro país en los años ochenta.

“RUTAS DE LA MEMORIA” PARA NO OLVIDAR

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*Inicia el viernes 16 con la Ruta Lima Centro-Este que recorrerá el Ojo que llora, la exresidencia del embajador de Japón y Barrios Altos

En el marco del décimo aniversario de la entrega del Informe de la Comisión de la Verdad (CVR) se ha programado una actividad necesaria y lúcida que pretende que los peruanos tengamos muy presente los años más violentos de nuestra historia, y de esa manera no permitir que estos hechos se repitan. Solo conociendo el pasado, se podrá superar el presente.

“Rutas de la Memoria” es la iniciativa organizada por los familiares de las víctimas, el Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) y la Municipalidad de Lima, teniendo en cuenta las huellas del conflicto armado en esta ciudad.

Lima sufrió actos terroristas y graves violaciones a los derechos humanos.  Las “Rutas de la Memoria” buscan dignificar el recuerdo de aquellos que murieron producto de la violencia ocasionada tanto por los terroristas como por los militares.

Los cuatro recorridos que se han trazado se eligieron según datos recopilados en el informe de la CVR que registró cientos de casos en la capital (además de los miles a nivel nacional). Los familiares de las víctimas se encargarán de narrar los sucesos que tuvieron que afrontar tras la desaparición o muerte de sus seres queridos.

Además, en cada ruta habrá estudiantes voluntarios de Ciencias Sociales (Historia, Sociología, Antropología) de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y jóvenes activistas de la Coordinadora Contra la Impunidad – CCI, quienes facilitarán información sobre lo ocurrido en ese lugar específico.

Al final del recorrido se entregará un material escrito con referencias históricas. Por ejemplo,  descripción de la zona, hechos de violencia, testimonios, cuyo referente es la información de la CVR.

Críticas

Aún no ha empezado esta travesía por la memoria de todos los peruanos, pero el circuito ya ha causado polémica y enfrentamiento. El pasado miércoles, durante el Concejo Metropolitano, los regidores del Partido Popular Cristiano (PPC) se opusieron a esta actividad, ningunearon el informe de la Comisión de la Verdad, y rechazaron que el Perú vivió entre 1980 y el 2000 un “conflicto armado interno” en el que tanto los insanos terroristas como la brutal respuesta del Estado ocasionaron la muerte de cerca de 70 mil personas.

El gerente de Cultura de la Municipalidad de Lima, Pedro Pablo Alayza, también se pronunció sobre las críticas suscitadas en torno a la actividad.

“Desde la publicación del informe de la CVR, hay algunos grupos que no quieren reconocer que hubo responsabilidad del Estado. Entonces, esta iniciativa lo que quiere es honrar a los muertos de todos los campos. Aquí no se hace distinción. Todo proceso de memoria es conflictivo y difícil. En todas las sociedad se dan, no es un tema fácil”, refiere.

El funcionario edil indica que la actividad quiere llegar especialmente a los jóvenes que no han vivido de cerca la época de terror y de esa manera emprender un debate abierto sobre el tema.

“La época de la violencia generó una cultura, una forma de ver las cosas. Artistas, escritores, poetas y dramaturgos han sido motivados por ello”, manifiesta.

En el día clave de conmemoración (28 de agosto) se llevará a cabo el Encuentro por la Memoria en la Plaza San Martín donde se crearán murales, se difundirán videos y se realizarán intervenciones artísticas de teatro, música y danza.

Gisela Ortiz, hermana de desaparecido en La Cantuta

“Como peruanos estamos obligados a saber qué ocurrió en nuestro país”

Para Gisela Ortiz, vocera de los deudos de la masacre en La Cantuta, “Rutas de la Memoria” es una forma de recordar a sus familiares. Su hermano Enrique fue uno de los nueve estudiantes secuestrados y asesinados, junto con un profesor, de la universidad Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta) por el grupo paramilitar ‘Colina’ durante el gobierno de Alberto Fujimori.

“A través de los testimonios se dignificará la memoria de nuestros familiares. Como peruanos estamos obligados a saber qué fue lo que ocurrió durante esos años, porque tenemos la responsabilidad de que esa historia no se vuelva a repetir”, señala.

Ortiz opina que después de 20 años de violencia todavía no se han podido curar las heridas del conflicto, por ello es importante el ejercicio de la memoria sobre todo de los jóvenes.

“Hay que hablar de los crímenes de Sendero Luminoso, de lo sanguinario que eran, pero también del otro lado, de los ultimados. Mostrar la gravedad de los hechos, el atropello a la memoria de las víctimas”, indica.

Junta a Gisela Ortiz, otros familiares como los de Melissa Alfaro, la periodista asesinada en los 90’, así como los padres de Martín Roca, el joven estudiante la Universidad del Callao, desaparecido el 5 de octubre del 1993, compartirán su testimonio sobre la búsqueda de justicia, el dolor familiar y la solidaridad entre los deudos.

Informe Final de la CVR

Un jueves 28 de agosto del 2003, la Comisión de la Verdad y Reconciliación publicó su informe después de dos años de arduo trabajo. Entre sus más de cuatro mil páginas reconstruye la violencia armada interna vivida en el Perú entre los años 1980 y 2000.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación se creó en junio de 2001 por mandato del presidente transitorio Valentín Paniagua, y convocó a diferentes miembros de la sociedad civil. Fue presidida por Salomón Lerner Febres e integrada por los investigadores Carlos Iván Degregori, Enrique Bernales, Sofía Macher, entre otros. Los excomisionados investigaron la violencia terrorista de Sendero Luminoso (SL) y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaro (MRTA), así como la represión militar.

Se recogieron 16 mil 985 testimonios y se organizaron 21 audiencias con los deudos de las víctimas de la violencia a las que asistieron más de 9 mil personas

Lo dijo:

“Sectores como el PPC o el fujimorismo quieren utilizar de las Rutas de la memoria de manera  política. Sin embargo, existe la necesidad de contar la historia de ambos lados”. Gisela Ortiz

A. Ruta Lima Centro-Este: Ojo que Llora (Jesús María), Frecuencia Latina (Jesús María), Ex Residencia Embajador Japón (Jesús María), Ex Banco de la Nación (Lima), Jirón Huanta (Barrios Altos), Fosas Huachipa del caso Cantuta (Lurigancho).

El 16, 24 y 30 de agosto y el 06 de setiembre. De 9:00 a.m. a 12:30 p.m.

B. Ruta Lima Sur: Lugar de la Memoria (Miraflores), Jirón Tarata (Miraflores), Luz del Sur (San Juan de Miraflores), Sector 2 Grupo 21 (VES), Monumento María Elena Moyano (VES).
El 17 de agosto y 07 de setiembre. De 9:00 a.m. a 12:30 p.m.

C. Ruta universidades: Universidad del Callao, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad Católica, Universidad Nacional de Ingeniería, Universidad Nacional “Enrique Guzmán y Valle”.
El 23 de agosto y 13 de setiembre. De 9:00 a.m. a 12:00 p.m.

D. Ruta cementerio El Ángel: Uchuraccay, Cantuta, Pedro Huillca, Monumento a los Mártires de la Pacificación.
El 31 de agosto y 14 de setiembre. De 9:00 a.m. a 12:00 p.m.

EL DATO: Para inscribirse en el circuito tiene que mandar un correo con tus datos anortiz@epafperu.org

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MELISSA BARRENECHEA

mbarrenechea@diario16.com.pe

Melissa Alfaro: A 21 años de su asesinato

“No nos han pedido perdón y buscan el indulto”

Marita Samanez

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Iris y Alain Alfaro Méndez afuera de su casa.
Foto: David Huamaní – La Primera

*Nota publicada en La Primera el 10 de octubre de 2012. Aquí la nota completa.

Casi 21 años después del crimen cometido contra la periodista Melissa Alfaro en las instalaciones del Semanario Cambio por unos de los más salvajes operativos terroristas del gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos: el envío de “sobres-bomba”, sus hermanos Iris y Alain temen que su caso prescriba. Ahora con el tema del indulto en agenda aseguran que “no puede haber reconciliación si no han pedido perdón”.

“Las portadas que salen sobre el indulto nos recuerda la basura que fue el periodismo durante la dictadura de Fujimori. No puede haber reconciliación si no han pedido perdón. Pretenden un indulto cuando Fujimori asegura que saldrá a demostrar su inocencia. Le dan tan poco valor a una vida”, dice Iris.

“Los fujimoristas dicen que hay que reconciliarnos pero cómo es posible si aún no hay solución. Si esto le pasara a un hijo de los Fujimori ¿Le dirían, aquí está tu asesino, reconcíliate con él?”, insiste Alain.

CONDENABLE ATAQUE

El 10 de octubre de 1991, a Ruth Melissa Alfaro Méndez de 23 años le estalló un explosivo contenido en un fajo de un periódico extranjero que la fulminó en el acto.

Aquel jueves de octubre la joven reportera cubría una noticia en el Congreso. Minutos y antes de irse al semanario fue invitada por sus colegas del Parlamento a un almuerzo pero ella respondió: “Yo me voy a comer mis frejoles a Cambio”.

La bomba que la destrozó en las instalaciones de Cambio estaba compuesta de 200 gramos de amfo gelatina, material de uso militar. El paquete iba a nombre del director del periódico, Carlos Arroyo, pero Melissa como Jefa de Informaciones tomó toda la correspondencia.

“Mi madre estaba en Breña y fue a Lince cuando se enteró del atentado. Llegó a Cambio y preguntó por Melissa, el vigilante le dijo: está muerta. Ella fue la única persona que vio a mi hermana en su escenario de muerte. Aun así tuvo la delicadeza de sacarle los zapatos y guardar sus cosas, no sé cómo lo hizo. Melissa estaba destrozada de la cintura para arriba”, cuenta Alain.

Hasta el momento de esta entrevista ni Alain ni Iris supieron en qué circunstancias se enteraron de la muerte de Melissa. “Mi hermana no sabe que me pasó ese día, ninguno de los hermanos hablamos de ese día porque duele volverlo a recordar. Esa bomba no solo le estalló a ella, nos despedazó a todos”, dice el hermano menor de Melissa.

A sus 23 años y en vista que el terrorismo de Estado golpeaba más al país, Melisa tenía preparado dejar el periódico pocos meses después de su muerte. Su hermana cuenta que viajaría a Chile con su novio en busca de posibles trabajos.

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Iris Alfaro, hermana mayor
y compañera a todos lados de Melissa.
Foto: David Huamaní, La Primera

MELISSA

“Melisa era una chica que entraba a un lugar e iluminaba todo, muy vivaz, tenía mucha alegría y un espíritu solidario, era capaz de quitarse los zapatos para dárselos a alguien que lo necesitaba. En Cambio le decían la calichina porque era una de las más jóvenes, además porque era bromista”, cuenta Iris.

“Todo lo difícil que pasábamos durante esa época ella lo hacía ver más simple. Era como el tornillo de la rueda. Cuando falleció nos rompimos todos, nos dimos cuenta que era las que nos unía”, dice Alain Alfaro.

“(…) sus trabajos los partía en dos: un trabajo social donde hacía reportajes a los niños de la calle y el de cobertura política que le delegaban en Cambio, además a cambio de hacer lo que le pedían exigía hacer un trabajo social”, agrega. Pero sus archivos de Cambio fueron eliminados posteriormente por el gobierno de Fujimori.

Apenas en el quinto ciclo de la Universidad Jaime Bausate y Meza, Melissa llegó a Cambio por una convocatoria de su propia escuela. Era la segunda de cinco hermanos: Iris, Vivian, Alaín e Igor Alfaro Méndez. Hija de Fernando Alfaro Venturo, quien en 1991 era Diputado por Ucayali, y de Norma Estela Méndez Díaz, Cesante del Ministerio de Salud.

Comprometida con los derechos humanos y la democracia, como la describen sus hermanos, Melissa “no tenía ningún cargo político de peso ni era activista política” como para ser blanco de ataque. Tampoco pertenecía a algún partido político.

“Ni siquiera compartía totalmente las ideas del periódico, estaba ahí porque tenía cierta independencia sobre sus artículos”, cuenta su hermano quien no cree aun que ella era el blanco.

SURGEN PRUEBAS

Según uno de los menores de los Alfaro Méndez hay una versión que dice que el director se reuniría con Yehude Simon. “El blanco podría haber sido él. Incluso por esas épocas Simon deslizó que él podía ser el blanco porque lo habían amenazado. Pero no se conoce quién lo era realmente”, asegura Alain.

En los últimos años el caso, a cargo de la Asociación Pro Derechos Humanos, no avanzó demasiado y quedó en los archivos del Poder Judicial. Sin embargo, 19 años después del cobarde atentado un nuevo dato fue incluido en el archivo del caso de la periodista.

Tras su captura en el año 2010, el agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), el capitán EP (r) Víctor Penas Sandoval, reveló ser el operador directo de los “sobres-bomba” que llegaron también a distintos enemigos políticos y sospechosos de terrorismo.

Penas tenía en su haber asesinatos sistemáticos, revelados tras su captura: El asesinato de un alcalde, en 1984; el envío de cinco sobres-bomba en 1991, que mató a dos personas (una de ellas Melissa Alfaro) y mutiló a otras dos; y muchos otros asesinatos, violaciones y torturas a sospechosos durante sus labores fuera de Lima, como consta en sus propias declaraciones de las que luego quiso retractarse.